¿Por qué la gente está enojada?

El mundo parece más enojado que nunca con las diatribas que observamos en Twitter y las agresiones al volante.

Todo comenzó con una pregunta bastante inocente en la aplicación Nextdoor, que utilizan los vecinos de diferentes barrios: “¿Alguien me puede explicar porque a todos les gusta la pizzería X? (restaurante local muy reconocido). Es buena, pero no para morirse. ¿De qué me perdí?

Las tres primeras respuestas fueron: 

“Tampoco nosotros quedamos muy impresionados con la pizzería. Visita este restaurante que es mejor”. 

“La pizzería Y es mi favorita”. 

“La pizzería Z es mejor”.

Pero la cuarta respuesta fue bastante subida de tono: “Lo que hubiera sido REALMENTE INCREÍBLE es que, en vez de tirar el dinero en esa pizzería, se lo hubieras dado a las personas que no pueden comprarle comida a sus hijos o mascotas”.

Otra respuesta: “¿Por qué te interesa tanto lo que le gusta a los demás? Fíjate en lo que a ti te gusta y deja de preocuparte por los otros”.

Rápidamente empezaron a llover diferentes respuestas. El acalorado nivel de discusión acerca de la pizzería continuó durante horas. ¿Qué estaba pasando? 

“Cualquier tema divide a las personas hoy en día”, expresa Laura Beth Moss, fundadora de Growth Central Training y codirectora de Growth Central, instituto especializado en educar acerca del enojo, la agresión y los momentos de crisis. 

“Lo que estamos experimentando es un alto nivel de ansiedad en nuestra cultura, en la vida de las personas y sus familias”.

Estamos viviendo en un mundo con gran estrés, y la pandemia ayudó a empeorar la situación. Esta ansiedad permanente, dice Moss, tiene como resultado un estado constante de querer luchar o huir. 

“Cuando los animales no pelean por comida o por sobrevivir, ellos adquieren un estado de descanso. Los animales lo practican, pero los humanos no. Nos quedamos en el estado de sobrevivencia. Estamos accediendo a circuitos antiguos diseñados para mantenernos vivos. Por ejemplo, cuando alguien al volante nos corta el paso en la carretera o cuando los hijos miran a los padres con hartazgo. Y esto es bastante peligroso”.

La falta de control de las emociones en una persona puede conllevar a altercaciones físicas, incidentes automovilísticos y otras confrontaciones destructivas, causando a veces lesiones graves o la muerte.

A pesar de que las discusiones anónimas en línea no producen lesiones físicas, sí crean mayor ansiedad afectando así el estado emocional estresado de una persona.  Y encima, no resuelve ningún conflicto. 

Moss les pide a sus clientes que practiquen la respuesta 30/30/30. Primero, aléjese de la situación durante 30 segundos física y emocionalmente. Afloje el acelerador. Cierre la computadora portátil. Aléjese de lo que le provoca el enojo. Luego, enfóquese en respirar de manera profunda durante 30 segundos. Y en los últimos 30 segundos, relájese acariciando a un perro o gato, realizando una pose de yoga o recitando un mantra. 

“La duración de una emoción es de aproximadamente 90 segundos desde que comienza, repunta y cae”, explica Moss. “El objetivo es frenarla mientras aumenta, creando una distracción o interrupción”.

Una vez calmado puede tomar mejores decisiones. Una de ellas es no hacer nada. Esto puede costarle una gratificación instantánea, pero no aumentará el nivel de su estrés. En algunos casos, evitará lastimarse usted o a alguien más.

Si su enojo es con un conocido, sin embargo, o si ellos están enojados con usted, deberá resolver la situación en ese momento.

“Siempre le pregunto a la gente: ‘¿Cuáles son sus objetivos? ¿Por qué está tan interesado en querer eliminar la línea divisoria?’”, dice Tania Israel, autora del libro “Beyond Your Bubble: Dialogue Across Political Lines”, y profesora de terapia y estudios clínicos de la escuela de psicología, en la Universidad de California (Santa Bárbara). “Generalmente responden: ‘quiero seguir en contacto con esta persona, pero estamos teniendo dificultades’. O dicen: ‘quiero persuadir o convencer a esta persona para que piense igual que yo’”.

Cualquiera sea el resultado deseado, concéntrese en dialogar y no en discutir. Israel recomienda tener empatía por el punto de vista de la otra persona. No necesita compartirlo, pero puede aprender acerca de las experiencias que llevaron a la persona a pensar de esa manera. Y a la vez, usted puede compartir la suya. 

“En vez de compartir estadísticas y lemas, intente compartir una historia”, remarca Israel. “Cuente experiencias que ha tenido o hable acerca de las personas que han influenciado en su manera de pensar”. 

Recuerde que esto no se trata de ganar o perder; se trata de reemplazar un argumento por un diálogo que lleva al entendimiento. 

De hecho, es la manera de construir una sociedad más compasiva y empática. Esto no implica solo los encuentros agresivos, sino también requiere de un descanso de los estímulos que los provocan. No ver las noticias ni las redes sociales. Leer un artículo, pero no los comentarios. 

“El control que necesitan los adultos hoy en día no es un control del medio, más bien un autocontrol”, resalta Moss. “Tenemos que mostrarles a los niños como alejarse de estas situaciones”.


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