Un simple acto de bondad

Mister Rogers In Studio
Fred Rogers (1928 – 2003)  Foto de Fotos International/Getty Images

Si todos empezáramos nuestro día como lo hacía Fred Rogers, ¿Se imagina el sin número de posibilidades?

Historia escrita por Kasey Jackson

A veces, el mundo se siente como un lugar pesado.

Amenazas de guerra. Luchas por la ciencia. Racismo. Sexismo. Enemistad entre los políticos. Ciudadanos encolerizados. Niños perdidos. Enfermedades. Preocupaciones climáticas. Hostigamiento escolar.

La lista sigue y sigue.

Mientras algunos expertos informan que el mundo se encuentra mucho mejor que en el pasado (según la organización Our World in Data, el mundo está mejor en cuanto a la pobreza, alfabetización, salud, libertad y educación), es difícil creerlo cuando la televisión, la radio y las redes sociales muestras permanentemente noticias negativas. Muchos de nosotros nos vamos a dormir enojados y nos despertamos enojados porque estamos impregnados de negatividad. Tenemos miedo de que si hablamos acerca del tema podemos ocasionar una discusión fuerte con amigos o familiares. Las personas son malas entre ellas. Decimos cosas que sabemos no son lindas. Parece que necesitamos un recordatorio de cómo tratarnos.

Quizás es hora de acudir a un viejo amigo: el Señor Rogers.

No es una exageración decir que millones de personas, de toda las edades y origen diferente, (principalmente en EE.UU. y Canadá) recuerdan algo específico acerca del emblemático personaje televisivo el Señor Rogers, del programa “Mister Rogers´ Neighborhood” (El vecindario del Señor Rogers).

Sweater rojo. Zapatos azules. Canciones. Pescados. Tranvía. Marionetas. Vecinos.

Mister Rogers with Owl and Cat Puppets

]Él hacía partícipe a la audiencia de increíbles y curiosas aventuras para aprender cómo se hacían los panes de pretzels y los crayones de colores. Les presentaba músicos. Conocían a sus vecinos que tenían pantallas de lámpara sobre la cabeza.

Pero lo que la mayoría de los televidentes recuerda del Señor Rogers era cómo los hacía sentir. Les hablaba directamente a ellos, como un amigo. Era gentil, con una voz suave. Honesto y bondadoso.

¿Estaría mejor el mundo si estuviera lleno de personas reales con las cualidades del Señor Rogers? Sin duda. Pero existen pocas personas como él y no todas se encuentran en el mismo lugar, ¿no?

Bueno, Fred Rogers era exactamente como su personaje, según los que lo conocían.

Mister Rogers Entertaining Children

En mayo de 2018, en la oficina de la Fundación Pittsburgh, el presidente y director ejecutivo, Maxwell King nos contó algunas historias que ocurrieron cuando él trabajó como director del Centro Fred Rogers Center and Early Learning y Children´s Media en la universidad Saint Vincent, en la ciudad natal de Rogers, Latrobe (Pennsylvania). Durante ese tiempo, King también escribió la biografía de Rogers: “El buen vecino: la vida y el trabajo de Fred Rogers”. King explica que en su esencia, Rogers realmente encarnó a su personaje.

“Probablemente para Fred Rogers lo más importante era la bondad humana”, resalta King. Las personas lo reconocen por haber sido un innovador televisivo, un experto en la educación prescolar, músico, guionista, cantautor, actor, titiritero. Pero lo que a él le importaba más que eso, era la bondad humana.

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Maxwell King  Foto de Matt Kryger

¿Usted sabe cómo los deportistas o los oradores a veces realizan un ejercicio de visualización para reflexionar sobre lo que pasará y de cómo jugarán el juego o darán el discurso o la clase? Fred Rogers hacía eso al comenzar el día. ¿Pero, sabe qué es lo que visualizaba? Él visualizaba a quién vería en el trabajo, en el almuerzo o en una reunión por la tarde. Y sobre todo, ¿cómo podía ser lo más bondadoso y atento con esa persona? Eso es lo que hacía. “El veía el papel que tenía en la vida como un ejemplo de bondad humana”.

La experiencia y los estudios que Rogers tenía sobre televisión, religión (fue un ministro presbiteriano) e instrucción prescolar le otorgaron una perspectiva única y la oportunidad de llegar a millones de niños para que esparzan su mensaje de amor, bondad y aceptación. Cada palabra de sus mensajes era cuidadosamente elegida. Él le hablaba a la cámara, haciéndole sentir a los niños de que él era su amigo, su vecino. Alguien en quién podían confiar.


Mira una entrevista en video con Maxwell King


“Hay una parte de nosotros que no quiere creer que él era real”, dice Brad Montague. “Quizás, él no era tan bueno como parecía. Quizás, peleó en guerras o tenía muchos tatuajes. Quizás porque no podemos entender su gentileza y bondad. Pero creo que eso es lo más audaz que puede hacer usted. De niño, él me mostró, y lo sigo visualizando de adulto, que la gentileza es un forma de audacia. Él era extremadamente amable. Incansablemente amable. Y eso es una gran contribución”.

Lo más probable es que no reconozca a Brad Montague si le pasa caminando por la calle. Puede que no sea tan conocido como Fred Rogers, sin embargo, su trabajo es increíble. Él creó Kid President (el niño presidente), videos que tienen como personaje a ese niño valiente que dio una charla a más de 40 millones de televidentes (hasta ahora) en YouTube.

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Brad Montegue  Foto de Caley Newberry

Es septiembre en Nashville (Tennessee) y Montague acaba de terminar otro taller Wonder, donde motiva, inspira y alienta a las personas “a revelarse jovialmente contra todas las cosas para crear el mundo cómo debería ser”. Los participantes de los talleres hacen fila para agradecerle personalmente, sacarse fotos con él, compartir ideas sobre sus proyectos. Durante más de 30 minutos, habla, ríe y da consejos a los participantes. Dando abrazos y más abrazos. Pasa tiempo con cada persona que está en la fila. Se sienta para responder un par de preguntas y luego de manera instantánea se disculpa por haber hablado tanto. Le dijimos que eso es exactamente por lo que Fred Rogers era conocido por sus seguidores – por darle a cada uno de ellos un momento para hacerlo sentir especial. Montague se sienta y mira hacia el techo. Realiza una pausa, sonríe tímidamente y en casi un suspiro dice: “Gracias, gracias”.

Si conoce el trabajo de Montague, usted verá que él es un gran seguidor de Fred Rogers. Él comparte sus citas en las redes sociales y lo menciona durante sus talleres. Montague trabaja muy de cerca con los pequeños. Les da la oportunidad de ser escuchados. Al igual que Rogers hizo con su trabajo y durante su vida. De hecho, Montague ha sido llamado “la versión del siglo XXI del Señor Roger”. Es una comparación que él considera como un “elogio masivo” pero también una con la que lucha.

“No creo que Fred quisiera que hubiera otro Fred Rogers”, resalta él. “De la misma manera que él no querría que hubiera otro como yo. Creo que es un elogio increíble porque él representa lo que es ser atento y gentil, un guía. Por lo que cuando el Centro Fred Rogers me contactó y me habló sobre cómo mostrar empatía y bondad (en los videos Kid President), pensé: “bueno al menos estamos haciendo lo básico e intentamos hacer una fracción de lo que el programa hizo por mí cuando fui niño”.


“Existen tres maneras de alcanzar el éxito: la primera es siendo bondadoso. La segunda es siendo bondadoso. La tercera es siendo bondadoso”.  — Fred Rogers


Este año se cumplió el cincuentavo aniversario del programa “Mister Roger´s Neighborhood” (El vecindario del Señor Roger). Se han realizado documentales, libros acerca de King y una película con el actor Tom Hanks, quien protagoniza a Rogers como productor. Es por eso que se celebra el aniversario de uno de los programas infantiles más populares. ¿Pero, por qué tanto alboroto sobre Fred Rogers? ¿Por qué algunas personas tienen gratos recuerdos de él?

La respuesta puede que esté en la ciencia.

Brooke Jones es vicepresidente de la Fundación Random Acts of Kindness. Ella dice que la ciencia juega un papel importante en cómo la bondad, como la que mostraba Fred Rogers, afecta al cerebro y al cuerpo.

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Brooke Jones

“Lo llamo el ‘efecto triple’”, dice Jones. “Todos sabemos que cuando realizamos un acto de bondad o recibimos uno, nos sentimos bien. Hay un aumento de oxitocina, serotonina y dopamina y una reducción de cortisol. Pero lo que la mayoría de las personas no sabe es que la persona que presencia un acto de bondad experimenta la misma respuesta fisiológica en el cuerpo, con el mismo incremento y la misma disminución de esos químicos. La oxitocina, la serotonina y la dopamina son químicos que hacen “sentir bien” a la persona ya que ayudan a bajar la presión arterial, mejoran la salud cardíaca, disminuyen el sentimiento de depresión y hacen sentir a la persona más calma. Se ha comprobado que el cortisol, la hormona del estrés, disminuye en el flujo sanguino cuando las personas participan regularmente en actos de bondad”.

Si por ende la ciencia prueba que la bondad nos hace sentir mejor (aparte de estar mejor), ¿existe alguna forma de aprender a cómo ser más bondadoso? ¿Podemos cambiar el bienestar emocional del mundo con la bondad? Jonas responde que es absolutamente posible hacerlo. De hecho, ese es el objetivo del personal de Random Acts of Kindness. A nivel mundial, el programa RAK es utilizado con más de 2 millones de estudiantes al año.

“Sabemos que puede ser enseñado”, dice Jones. “Uno de los recursos que ofrecemos es un programa basado en pruebas de bondad. Comprende una planificación anual de las lecciones, que abarcan conceptos como la compasión, el respeto, la responsabilidad, la integridad y la gratitud. Cuando practicamos la bondad y estamos embebidos de ella, naturalmente les estamos enseñando a los demás qué es lo importante”.

Montague tiene una opinión similar, pero diferente, de la bondad y de cómo puede afectarnos en la vida.

“Creo que recordamos cuando alguien es bueno porque nos hace dar cuenta quienes somos y de lo que somos capaces de ser”, dice Montague. “Entrevisté a varios niños y les pregunté: ‘¿qué puedo hacer para convertirme en un mejor adulto?’, y de manera abrumadora los niños querían que los adultos estuvieran presentes. Solo quieren que esté presente. Junlei Li del Centro Fred Rogers está llevando a cabo la misma investigación y los resultados demuestran lo mismo que solía decir Fred Rogers: ‘no tienes que hacer algo espectacular, solo necesitas estar presente. Solo atarle los zapatos o mirarlos a los ojos es lo más importante que puedes hacer, y hacerlo con amor”.

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Junlei Li  Foto de Anne M. O’Neill

Junlei Li es profesor emérito y ex director del Centro Fred Rogers. Él dice que de hecho, “lo que realmente marca la diferencia en la resiliencia de las personas frente a la adversidad es la presencia de al menos una persona que los quiera, los apoye y en que confíen”. Como dice Montague: estar presente.

Li lo llama el principio ‘de al menos una persona’.

“Cada uno de nosotros necesitamos ‘al menos una persona’ cuando crecemos”, dice él. “Cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de ser ‘al menos una persona’ para alguien más, en algún momento de la vida”.

“Fred Rogers tiene una cita clásica sobre la idea de ‘al menos una persona’: ‘cualquier persona que alguna vez ha podido mantener un trabajo bueno ha tenido al menos una persona apoyándolo – y muchas veces – creyendo en él o ella. No podemos ser seres humanos competentes sin haber recibido ayuda de otros”.

Puedes llamar esos ‘otros’ familiares, amigos, tu tribu o extraños con un buen corazón. Eran todos vecinos para Fred Rogers. Tú eras su vecino también.

“Fred creó un modelo amplio de cómo es un vecindario, de lo que cada uno de nosotros podemos hacer con toda nuestra singularidad, y de cómo ser un buen vecino con los demás – para respetar y honrar la singularidad de nuestros vecinos”, dice Li. “Su audiencia puede que hayan sido niños, pero su mensaje es para que todo el mundo lo escuche”.

“En el último discurso público que dio Fred, él dijo que cada uno de nosotros quiere saber que hay algo de nosotros que vale la pena dar. Con ello, implicaba que valía la pena dar a nuestros vecinos, familia, comunidad, sociedad. Él sentía que ‘¿qué sería si el mejor servicio que le podemos ofrecer a otro ser humano, vecino o, hasta extraño, fuera ayudar a esa persona a darse cuenta de que cuenta con algo valioso para dar al mundo?’”

Esa es la respuesta filosófica de Li cuando le preguntamos si podemos ser más buenos y amables como Fred Rogers. ¿Su respuesta práctica?

“Creo que (él quería) buscar entre nosotros personas que ayudan, pero encontrarla dentro nosotros también”, resalta Li. “En las interacciones y acciones más corriente, mundanas y simples que vivimos cada día. Eso, creo, está fácilmente al alcance de cada uno.


Entérese cómo el Centro Fred Rogers está trabajando para y con los niños en: fredrogerscenter.org.

Conviértase en un “Joy Rebel” (Rebelde alegre) en el taller de montagueworkshop.com.

Lea más sobre “The Good Neighbor” (El Buen Vecino) en abramsbooks.com/goodneighbor.


 

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