Estructura de huesos

©NannaDis

Un mamut prehistórico regresa a su hogar en Bélgica.

Historia escrita por Julie Saetre
Fotos de Nanna Dis

Cuando un grupo de trabajadores se topó con una pila de huesos durante un proyecto de construcción belga, un canal de desvío del río Nete en la ciudad belga de Lier, en las últimas horas de una tarde de febrero de 1860; lo primero que hicieron fue tirarlos a la basura. La noche se aproximaba rápidamente y los huesos ubicados a 10 metros de profundidad impedían la continuación del canal.

Al día siguiente, el grupo de excavación debe haber examinado más de cerca los huesos porque se dieron cuenta que no eran huesos comunes. Eran huesos de un mamut lanudo, un mamífero herbívoro, de pelaje grueso que comenzó una marcha hacia la extinción hace más de 10.000 años. Los trabajadores recogieron los huesos, excavando eventualmente los restos de tres mamuts lanudos en total. Uno de los esqueletos – un macho que murió cuando tenía aproximadamente 35 años – estaba casi completo.

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El esqueleto de mamut original en el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales.

El descubrimiento llamó la atención del personal del Instituto de Ciencias Naturales de Bélgica (Royal Belgian Institute of Natural Science), ubicado a 50 kilómetros de Bruselas. En ese entonces, el único esqueleto de mamut exhibido en Europa se encontraba en St. Petersburg (Rusia). Para no perder una oportunidad única, el personal del Royal Belgian decidió crear su propia exhibición. Los huesos dejaron Lier para no regresar nunca más, y en 1869 el instituto mostró con orgullo al único esqueleto de mamut en Europa Occidental.

Durante mucho tiempo, el mamut de Lier fue una leyenda local, cuyo histórico descubrimiento se enseñó a los estudiantes y fue relatado a los niños por los padres. Pero eso se fue perdiendo casi por completo con el paso del tiempo. En el siglo XXI, Lier es conocido por sus lugares turísticos como la icónica torre de Zimmer, la cual cuenta con 13 relojes que marcan la hora en todos los continentes, las mareas, las fases de la luna y mucho más. Pero, pocos residentes de Lier han escuchado del mamut.

Bart De Bie quería cambiar eso. Durante su presidencia, entre 2017-2018, en el club Kiwanis de Lier Twee Neten, De Bie sugirió una idea: traigan de regreso al mamut. Bueno, no en forma literal. El esqueleto ha sido parte del Royal Belgian por más de 150 años. Lo que De Bie tenía en mente era recrear la estructura y exhibirla en el Museo de Lier, para que los estudiantes y demás residentes del área pudieran aprender sobre esta parte de la historia olvidada.

“Es un animal gigante”, dice De Bie. “Los niños quedarán sorprendidos cuando lo vean”.

De Bie y sus compañeros kiwanis consideraron la posibilidad de crear un modelo exacto del mamut, de 5 metros de largo, 3 ½ de alto y 2 metros de ancho. Al principio, pensaron en contratar a un artista para esculpir en bronce el esqueleto, pero el costo era muy elevado (cerca de EUR 500.000). Luego, consideraron una escultura de madera, pero el resultado no hubiera sido tan detallado como querían.

Entonces, pensaron en Materialise, una central eléctrica, con base en Bruselas, que imprime modelos 3D a nivel mundial. Reconocida por sus innovadores softwares, la empresa imprime una gran variedad de productos aeronáuticos, médicos y zapatos deportivos. Con una alta capacidad para imprimir estructuras de tamaño considerable, a menudo crea paneles de control, parachoques y otros prototipos de gran tamaño para los fabricantes de automóviles.


“No basta con tan solo decir: ‘aquí está el archivo, presiona un botón y aparece el mamut’. Es un gran equipo de ingenieros, especialistas, diseñadores y fabricantes que lo hacen posible”.

— Kristof Sehmke, director empresarial de comunicaciones de Materialise


“Es cuando lo viejo y lo nuevo se unen”, explica De Bie. “Lo viejo es el mamut y lo vamos a recrear con la nueva tecnología de impresión en 3D”.

Los Kiwanis se contactaron con el personal de Materialise quienes aceptaron el desafío. La empresa ya ha realizado proyectos impactantes como: replicas de los restos del faraón egipcio Tutankhamun, la momia de hielo Ötzi, y una elaborada corona utilizada en la película “La Pantera Negra”. Sin embargo, hasta ahora no habían realizado un trabajo tan grande como es la réplica de un esqueleto de mamut.

“Es el primer trabajo que hacemos de este calibre”, dice Kristof Sehmke, directora de comunicaciones de Materialise. “Es el proyecto más grande que hemos impreso en nuestra trayectoria. Es algo único, aún para nosotros”.

El club le presentó una propuesta al alcalde de Lier quien les dio una respuesta positiva. Lier donaría €25.000 de los €100.000 que costaría el proyecto. Asimismo, el alcalde prometió colocar al mamut en un espacio prominente dentro del museo de la ciudad, siempre y cuando el club Kiwanis pudiera proporcionar el resto del dinero requerido. Cuando los demás se enteraron del proyecto y del precio del mismo, varios tuvieron dudas.

“Nadie creía que pudiéramos recaudar semejante suma de dinero”, recuerda De Bie. “Pero dije: ‘no podemos quedarnos de brazos cruzados’. Yo creía fervientemente en este proyecto”.

Sin desanimarse, De Bie, algunos de los compañeros del club y el alcalde de Lier organizaron un día para recaudar fondos. Se contactaron con tres empresas, dos de las cuales acordaron donar de manera inmediata un total de €50.000.

“Dijimos: ‘Bueno… el mamut se hará realidad’”, recuerda De Bie.

Cuando se le confirmó a Materialise el proyecto, el personal creó un plan de acción. Reproducir un mamut, aún con la tecnología moderna, no es tarea fácil.


Construyendo un mamut: el equipo de diseño y producción de Materialise creó y ensambló la réplica de mamut en 3D. Fotos cortesía de Materialise.


“No es una tarea sencilla, ‘no piense que es tan sólo recibir el archivo, apretar un botón y aparece el mamut’”, explica Sehmke. “Es un gran equipo de ingenieros, especialistas, diseñadores y fabricantes que participan en la creación del mamut”.

Por suerte, el Instituto de Ciencias Naturales Royal Belgian ya había escaneado cada uno de los 320 huesos del esqueleto. El paleontólogo, Mietje Germonpré, que se especializa en mamíferos de la Era de Hielo, acordó trabajar como asesor con Materialise. Un equipo de ingenieros visitó el Royal Belgian y, con computadores en la mano, se sentaron con Germonpré frente al esqueleto original para estudiar cómo se interconectaban todos los huesos.

La consulta también le brindó al equipo una oportunidad única. Al esqueleto original le faltan unos huesos, incluso el colmillo izquierdo y la mandíbula superior está quebrada. Asimismo, el conocimiento acerca de los mamuts ha mejorado desde 1860. Los especialistas ahora saben que la cola es más larga, nuevos huesos podían reemplazar los fracturados o perdidos, y diseños de huesos individuales podían ser alterados para lograr una mejor anatomía.

“Este fue un proyecto muy ambicioso”, resalta Germonpré.

Con el conocimiento brindado por Germonpré, los ingenieros enfocaron su atención a montar el esqueleto nuevo. El original utilizó un sistema de soporte de hierro, hecho a medida, que mantenía al esqueleto fijo pero que también quedaba a la vista. El equipo de Materialise diseñó un método de montaje interior hecho de carbono y luego integró los orificios de entrada y salida en el diseño de cada hueso, para que la vista se enfocara en el mamut y no en los detalles.

“Casi ni se ven los conectores entre los huesos”, dice Sehmke. “Se puede ver el tamaño del esqueleto y de los huesos sin que se vea la estructura de soporte. Es increíble”.

©NannaDis

La planificación y el diseño incluyeron una participación más activa mientras que en el proceso de impresión en 3D hubo menos intervención. La impresión se llevó a cabo en un tanque grande lleno de resina líquida. La superficie en la cual se imprimieron los huesos recibió primero una capa de polímero líquido sensible a los rayos UV. Un láser UV recorrió la superficie del diseño de cada archivo digital, endureciendo así el líquido en una figura. El resto de la resina del tanque quedó en estado líquido.

La superficie y la primera capa del objeto bajaron ligeramente y el proceso se repitió hasta que el hueso en 3D quedó completo y pudo sacarse del tanque. ¿Cómo es que se bajó ligeramente el objeto?

“La capa de resina tiene un grosor de tan solo un décimo de milímetro”, explica Sehmke. “Por lo que podemos hacer 10 centímetros al día en forma vertical. Contamos con nueve máquinas que funcionan las 24 horas del día, los 7 días de la semana, para imprimir estos huesos”.

En una coincidencia fortuita, las máquinas a las que se refiere Sehmke se llaman impresoras Mammoth (Mamut), uno de los tipos 3D más grandes del mundo. La bandeja de la impresora tiene una dimensión de 2.100 por 700 por 800 milímetros – “tiene el tamaño de un autobús”, según Sehmke.

Llevó un mes entero imprimir todos los 320 huesos del mamut y los colmillos requirieron 10 días. Luego, cada pieza impresa necesitaba ser terminada con una combinación de pintura, textura y barniz a fin de transformarlo de plástico semitransparente a huesos “reales”. Antes de transferir los huesos al Museo de Lier, el equipo realizo una prueba de ensamble en Materialise. Después desarmaron el esqueleto y lo volvieron a armar cuidadosamente en el museo.

©NannaDis

El 27 de septiembre de 2018, los kiwanis y el museo de la ciudad celebraron el debut del esqueleto frente a una multitud ansiosa. Gracias al equipo de comunicaciones de Sehmke de Materialise, todos sabían sobre la inauguración del mamut, y todos estaban esperando el día de la presentación.

“Mi equipo de marketing me dijo: ‘Vamos a imprimir un mamut. ¿Crees que puedes ayudarnos?’”, dice Sehmke sonriendo. “Si, creo que puedo ayudarlos”.

“Había mucho interés, mucho más de lo esperado, por parte de los medios locales y nacionales”, cuenta De Bie. “Dos estaciones de televisión nacional presentaron la noticia durante el horario de máxima audiencia. Una vez, tres veces. Y una estación televisiva local. Todos los periódicos estaban presentes también”.

El mamut de Lier había regresado a casa. Y lo que De Bie una vez había llamado “una historia que nadie más conoce”, ahora tenía un final feliz y memorable.



 

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