Aviso de Incendio

Smoke plumes from wildfires are shown in the Great Smokey Mountains near Gatlinburg
El 28 de noviembre de 2016, una nube de humo cubre las montañas Great Smokey Mountains cerca de Gatlinburg, Tennessee (EE.UU). Cortesía del Departamento de Parques Nacionales (National Park Services).

Los sobrevivientes del incendio forestal ocurrido en Tennessee en noviembre de 2016 se enfrentaron a un futuro incierto. Los kiwanis y el club local Boys & Girls estuvieron presentes para ayudarlos. 

Historia escrita por Julie Saetre | Fotos de Luis Garcia

Las estructuras seguían ardiendo cuando David Coulter, presidente del club Kiwanis de Sevierville, comenzó a recibir llamadas telefónicas y correos electrónicos. Los más devastadores incendios forestales en la historia de Gatlinburg (Tennessee) habían asechado la ciudad. El club de Coulter sirve a los residentes de Gatlinburg, ciento de los cuales estaban ahora desamparados… pero los kiwanis de todo el país estaban listos para ayudar. ¿Qué es lo que podemos hacer? preguntaron los socios.

Mark Ross, funcionario principal del club Boys & Girls Club de Smoky Mountains, presenció de cerca el impacto que ocasionó el incendio. Dos de sus empleados perdieron todo, al igual que otras 21 familias cuyos niños (un total de 42) estaban inscriptos en el programa de Boys & Girls Club. Necesitaban ayuda para comprar alimentos, vestimenta, productos de baño… artículos esenciales en general. Coulter contactó a Ross y así nació el Fondo de Rescate Kiwanis en caso de Incendios Forestales (Kiwanis Wildfire Relief Fun).

No es fácil llegar a la cima de los senderos de Chimney Tops Trail en el parque nacional Great Smoky Mountains, a unos cuantos kilómetros al sur de Gatlinburg. Excursionistas inexpertos, atraídos por un paisaje espectacular, avanzan con relativa facilidad el primer kilómetro. A lo largo de la segunda mitad del camino, sin embargo, el sendero sube abruptamente – más de 292 metros sobre el tramo de 1,6 kilómetro con acantilados verticales y salientes de rocas estrechos – y muchos de los supuestos montañistas se vuelven antes de llegar a la cima.

El miércoles 23 de noviembre de 2016 dos adolescentes completaron el trayecto. En algún lugar cerca de la cima, las autoridades dijeron que los niños supuestamente arrojaron a propósito fósforos encendidos  sobre el terreno que venía sufriendo una sequía por meses. A las 17:20 horas, cuando los bomberos vieron por primera vez el fuego, las llamas ya habían consumido aproximadamente 1,2 hectáreas.

Al principio, el incendio se esparció lentamente debido a que el sendero de Chimney Tops sube de manera abrupta. Los directores de incendio del parque nacional decidieron, por seguridad de los bomberos, monitorear el incendio y contenerlo con barreras naturales. Para el sábado, el fuego había alcanzado tres hectáreas y los analistas pronosticaban una propagación más rápida a medida que las llamas se acercaban a las barreras de contención. El domingo por la tarde, los helicópteros Chinook Type 1 comenzaron a arrojar agua para apagar el fuego.

Pero… llegaron los vientos.

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Melissa Dove parada sobre lo que queda de su terreno. “Todavía lo estoy asimilando”, dice Melissa. “Te enfocas en una cosa a la vez”.

En Gatlinburg había finalizado el largo fin de semana de Acción de Gracias, y el lunes 28 de noviembre los residentes reanudaban sus tareas laborales. Las personas sabían del incendio en Chimney Tops— se podían ver las llamas sin problemas. Sin embargo, todavía no era motivo de preocupación.

“Realmente no se comunicó la extensión del incendio”, dijo Melissa Dove, directora de área del club Boys & Girls Club de Smoky Mountains y socia del club kiwanis de Sevierville.

No obstante, notaron los vientos cada vez más intensos. Un frente de tormenta proveniente del sur provocaba ráfagas de hasta 51 kph en Gatlinburg, alimentando así las llamas en el área de Chimney Tops y arrojando cenizas caliente. A variaos kilómetros del lugar, al sur de Gatlinburg, esas cenizas iniciaron otro incendio. Los vientos continuaban creciendo.

El lunes por la tarde, Dove, su padre y sus hijas Hannah, de 17 años y Grace de 9 años, se dirigían a casa por la carretera conocida por los oriundos del lugar como Pigeon Forge. Dove manejaba su camioneta cuatro por cuatro. Las ráfagas de viento sacudieron el vehículo, y el humo bloqueó su visión. Luego vieron las llamas acercarse.

“Llamé al director de operaciones”, recuerda Dove, “y le dije que el fuego estaba más cerca de lo que pensábamos”.

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Terry Parton parado sobre el cimiento de piedra que una vez sostuvo a su casa. Planea usar las piedras rescatadas para reconstruir la propiedad que ha estado en la familia por décadas.

Terry Parton, un especialista en reparación de lavadoras y secadoras comerciales, volvía de Nashville en dirección a Gatlinburg por la carretera The Spur. El humo obstaculizaba su visión, manejaba esquivando ramas y escombros que las intensas ráfagas de viento, ahora de hasta 79 kph, habían arrojado en la carretera. Cerca de las 18:45 horas, él ingresó en la entrada de garaje de la casa que compartía con su madre viuda y con su hijo Layne de 9 años. La casa tenía dos pisos y contaba con 325 metros cuadrados. Se dirigió al jardín trasero donde podía ver el resplandor de las llamas de Gatlinburg a la distancia.

“Entré nuevamente a la casa, agarré algo para comer, me serví té y alimenté al perro. Decidí salir nuevamente al jardín. Parecía que el humo se hacía más intenso poco a poco. A las 19:00 horas, había grandes brasas volando sobre mi cabeza. Y ahí es cuando decidí que era hora de salir de allí”.

Lo que  vivieron Dove y Parton parecía una escena salida de una película de terror, más que la vida real. En ese momento, Dove no pensaba sobre lo que le podía pasar a su casa de dos pisos y tres recámaras, ubicada en la cima de la montaña. Ella estaba enfocada en sacar a su madre sana y salva de la casa y poder bajar la montaña. Pero a medida que las llamas atravesaban las cuestas y los árboles a lo largo de la carretera principal que conducía a su barrio, la policía cortaba el acceso.

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Determinada en lograrlo, ella llamó a su amigo Mike Graves, quien tenía un Jeep con un cabestrante. Él rápidamente fue al encuentro de Dove, enganchó su vehículo y ambos comenzaron a andar por la carretera. A medida que subían, aumentaba la cantidad de humo en el aire. Las llamas cubrían la carretera en ambos lados. Varias veces, Graves salió del Jeep con una motosierra para cortar y mover los árboles caídos que bloqueaban la carretera.  En un momento, un árbol cayó sobre la camioneta de Dove, rompiendo así la ventanilla del pasajero. Después de 30 minutos, ellos habían avanzado tan solo un poco menos que un kilómetro.

Cuando finalmente llegaron a la casa de Dove, sacaron unos cuantos suministros y con su madre segura en el carro, comenzaron a manejar por la horrorosa carretera cuesta abajo. Los vientos ahora tenían una intensidad de hasta 129 kph. Cada vez había más árboles caídos, más humo y más llamas que los circundaban. En el medio del horror, Hannah le leía a Grace para distraerla de las llamas y el miedo.

Mientras tanto, Parton y su madre intentaban escapar rápidamente del fuego. Su madre se fue manejando su propia camioneta. Parton tomó una bolsa de dormir, algo de ropa y juguetes para su hijo. Mientras bajaban la montaña, llamas ardientes resplandecían a los costados del camino. Él ya conocía este escenario ya que había trabajado como bombero en Georgia por seis años.

“El fuego es tan impredecible… especialmente con estos vientos tan fuertes”, dice Parton. … Sabía que si aquí ya se había apagado el fuego, a 90 metros podía ser lo opuesto en solo un abrir y cerrar de ojos. Y no hay nada que se pueda hacer”.

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Al pie de la montaña, Parton pasó por una pequeña capilla.

“Estaba totalmente consumida por el fuego. No tenía más el techo. El tanque de propano ubicado a un costado de la capilla disparaba llamas de hasta 6 metros. Se podía sentir el calor a través de las ventanillas de la camioneta”.

Dove, Parton y sus seres queridos salieron de la montaña sanos y salvos. Ross del club Boys & Girls coordinó todo para que la familia de Dove se quedara en un hotel. Parton y su madre se dirigieron al motel Pigeon Forge donde su novia trabaja como gerente general.

La noche del lunes comenzó a llover en Gatlinburg, y los vientos amenguaron hasta desaparecer.  La lluvia regresó el miércoles y volvió con tanta fuerza que empapó el área. Pero el daño ya estaba hecho.

Lo que sería conocido como el incendio Chimney Tops 2 había destruido 6936 hectáreas mientras devoraba más de 2.400 edificios, mataba a 14 personas y lesionaba a más de 170 personas.

“El área de Sevierville no es ajena a los incendios forestales”, dice Michele Steinberg, director de la división de Incendios Forestales de la Asociación de Protección Nacional de Incendios de los EE.UU.”; “sin embargo, la destrucción de los edificios y la pérdida de vida ocasionada por estse incendio forestal no tienen precedentes en Tennessee”.

La descripción de Dove: “Fue como si hubiera explotado una bomba en la ciudad”.

El martes, Graves condujo nuevamente a Dove a la montaña tomando un camino aleatorio para evitar los cierres de la policía.  Llegó a un punto que fue imposible seguir en carro por el camino por lo que tuvieron que seguir a pie. Dove tenía esperanzas de que su barrio y su casa se hubieran salvado. Hasta que llegaron a su calle.

“Todo estaba destruido”, recuerda.  “No quedaba nada de mi casa, solo los cimientos y la chimenea”.

Las autoridades no le permitieron a Parton regresar a su hogar por cuatro días. A pesar de que su hermanastro, quién trabaja cerca de la propiedad, le había advertido que había sido destruida. Pero eso no amainó el impacto de verlo por sí mismo.

“Comienzas a pensar cuál será tu plan y en qué dirección tienes que ir”, dice él. “Pero te encuentras parado en el medio de tu casa y no hay nada. Absolutamente nada, solo cenizas, ladrillos y acero. Eso es todo”.

Para cuando llegó la primavera, tanto Gatlinburg y sus residentes se habían enfocado totalmente en la recuperación del lugar. Mientras que la ciudad centrada en el turismo difundió la noticia de que todavía seguían de pie y abiertos para ayudar a los negocios, Dove y Parton trabajaban para reconstruir sus vidas.

Dove y sus hijas primero vivieron gratis en una casa prestada por un socio Kiwanis, luego se mudaron a una casa alquilada. Parton y su hijo permanecieron en el motel mientras su madre vivía cerca en una casa rodante. Ambas familias se encontraban dentro de las 23 familias que fueron ayudadas por el Fondo de Rescate en caso de Incendio Forestal.

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Terry Parton y su hijo Layne revisan los artículos carbonizados que dejó el incendio.  “Necesito seguir adelante por mi hijo y demostrarle que si vamos a lograrlo, sin importar lo que nos tome”, dice Terry.

Para Parton era volver a lo básico.

“Lo más importante era la ropa para Layne. Layne está en esa edad en que está creciendo en todas las direcciones excepto en la dirección que quieres que crezca. … El fondo realmente nos ayudó con la ropa”.

Gracias a las donaciones de ropa y muebles, Dove pudo colocar los fondos recibidos en una cuenta de ahorro mientras calculaba – en forma figurativa y literal – cuál iba a ser su próximo paso.

“Decidí no mudarme nuevamente a Gatlinburg ni volver a construir en el terreno debido a los dolorosos recuerdos que aún tenemos presentes”, expresa Dove.  “No quiero tomar una decisión apresurada con el dinero que tan generosamente nos han dado”.

Aparte de eso, ella se enfoca en lo que no se llevó el incendio.

“Estamos a salvo. Mis padres pudieron escapar. Somos muy afortunados. El hogar es donde está el corazón”.

Parton planea volver a construir su casa, usando las piedras que logró salvar de los escombros de su casa anterior.

“Obvio que no es una casa si solo cuento con piedras”, dice él. “Pero las piedras fueron parte de la casa y sobrevivieron. Y gracias a ellas sobrevivimos”.

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Gatlinburg ha reanudado su vida diaria con una ladera quemada como telón de fondo.

 


Esta historia apareció originalmente en la edición de agosto de 2017 de la revista Kiwanis.

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