Vamos a construir un nuevo ger

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Los educadores mongoles son personas especiales dentro y fuera del aula.

Historia y fotos de Jack Brockley

Durante un día común y corriente, los estudiantes y los maestros de la escuela 55 pueden encontrarse aullando, gruñendo y maullando; o bien, pueden estar amasando pan o cuidando las hierbas y las hostas del jardín. Como directora de la escuela más grande de Mongolia para niños con discapacidades mentales, Ganbileg Chuluunbaatar, motiva al personal a que implementen actividades creativas para enseñar a los estudiantes. Por esta razón, los niños imitan los sonidos de los animales como parte de su terapia del habla. Asimismo, aprenden oficios como hornear pan y jardinería.

El personal de la escuela 55 es extraordinario, y la mayoría de las maestras lo son. Fuera del aula, muchos de los docentes son socios del club Kiwanis de Ulaanbaatar que buscan diferentes formas de servir a su comunidad. Por ejemplo, con los fondos recaudados con la venta de entradas al teatro han comprado ropa, juguetes, alimentos y productos de higiene para las familias necesitadas.

Asimismo, construyeron una vivienda típica mongola llamada ger.

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El ger es la versión actualizada del yurt, una carpa diseñada por las personas nómades. La diferencia más obvia entre el ger y el yurt es que la primera tiene un techo levemente inclinado sostenido con postes que conectan el anillo superior con un entramado de madera. Los yurts utilizan una estructura hecha de postes con los extremos ligeramente curvados que sostienen el techo y la pared.

“El abuelo de 69 años vive con su nieto de 13 años, Tugsmandakh, quién tiene parálisis cerebral”, dice Ochisuren Batmandakh. “Ambos viven en un ger que gotea cuando llueve. Necesita ser desmantelado, limpiado y reconstruido”.

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La vivienda se encuentra en el 14th Microdistrict, un asentamiento en el distrito de Bayanzürkh, en la capital de la nación, donde chimeneas de carbón contribuyen a la fuerte contaminación del aire invernal de esta comunidad altamente poblada. Él cree que el ger fue construido hace aproximadamente seis años.

Durante los días soleados, secos y calurosos una fila de vehículos recorre el asentamiento, levantando una polvareda. Giran en una choza hecha de material desechado y luego realizan un giro pronunciado en una casa de dos pisos hecha de ladrillos de cemento y con ventanas de vidrio. Las giros de los carros levantan polvo por todos lados.

Al acercarse a un complejo cercado, los socios kiwanis cargados con trapos, jabones, herramientas, cubetas y tinas pasan por una puerta. Tugsmandakh se encuentra esperándolos en una silla de ruedas y los saluda con una gran sonrisa. Su hermanita mira a los extraños con el ceño fruncido y luego pedalea a toda velocidad en su triciclo hasta la casa más cercana. Ella regresa con otro hermano para verlos trabajar.

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Uno de los equipos desata los tirantes que sujetan la estructura. Otros kiwanis ingresan para sacar los catres, el refrigerador, la alfombra – casi todo – y así limpiar el lugar. Ya que no hay agua corriente cerca, los kiwanis tienen que salir del complejo para llenar las tinas que se ennegrecen rápidamente.

En 15 minutos, remueven las tres capas que cubren la estructura del ger: la lona externa con agujeros y la pared interna de algodón son desechadas. La capa intermedia de aislamiento de lana se coloca a un costado para usarse nuevamente. La estructura del ger queda expuesta:

  • Khana: entramado circular de madera que puede desarmarse para transportarse más fácilmente.
  • Uni: Postes que sirven de vigas y conectan el anillo con la pared.
  • Toono: el anillo, es un agujero de madera abierto para ventilar el interior de la vivienda y por donde sale el humo de la estufa.
  • Bagana: dos pilares que soportan el anillo.
  • Haalga: una puerta de madera que esta orientada al sur.

El trabajo continúa. Se sacan los uni de las muescas del toono y se desatan del khana. Un equipo de limpieza refriega cada uni, toono y bagana revelando así diseños de espirales azules, rojos, blancos y naranjas. Llaman a los otros trabajadores para que vean la obra de arte una vez escondida.

“Hermoso”, exclama uno de ellos.

En una hora, los trabajadores invierten el proceso: sujetan los postes del techo al anillo, agregan una lona interna nueva, la cual se cubre con el aislamiento de algodón, y finalmente cubren la estructura con una nueva lona anaranjada ceñida firmemente con correas. Los kiwanis colocan dentro de la vivienda muebles limpios, una silla de ruedas nueva, gafas de sol, ropa y otros regalos para el nieto, el abuelo y la familia vecina.

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Después de un arduo trabajo en el ger, los kiwanis tiene que hacer una parada más (derecha). Una de las maestras de la escuela 55 ha notado que uno de los estudiantes no ha estado asistiendo a clases porque su abuela no puede comprar los remedios que controlan los episodios de desmayo. Ella tuvo que decidir entre la medicina y el cuidado del niño y de otros dos nietos. Los kiwanis visitaron la casa y les entregaron ropa, alimentos, juguetes y medicina. Al finalizar, los voluntarios comenzaron a dirigirse hacia sus vehículos cuando la directora los llamó nuevamente. Se acercaron y formaron un gran círculo. Chuluunbaatar, mirando a cada uno a los ojos, los elogió por su trabajo.

“Han marcado una diferencia”, dijo ella. “Kiwanis significa ayudar a los niños y eso es lo que hemos hecho hoy. Seguiremos ayudando a los niños dondequiera que necesiten nuestra ayuda”.


 

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