PROFESIONALES DE LA LIMPIEZA

Una socia Kiwanis en Baton Rouge, Luisiana, inicia un movimiento de limpieza e inspira a toda una ciudad. 

Escrito por Cindy Dashnaw

Jennifer Richardson estaba enojada. Baton Rouge, una ciudad descrita por Mark Twain como vestida de flores, como una novia… ahora, parecía vestida de basura. 

“Está en todos lados”, dice Richardson, una socia del club Kiwanis de Red Stick, en Luisiana, EE. UU. “Cada vez que me detengo en una intersección y veo basura, mi presión arterial se eleva”.

Jennifer Richardson

Las zanjas repletas de basura. Las medianeras asfixiadas por malezas y llenas de colillas y latas. Cajas y contenedores de comida rápida amontonados debajo de los pasos a nivel. Un día, esperando en una intersección llena de basura, Richardson tomó el volante con determinación.

“Finalmente me di cuenta de que estaba cansada de escuchar mis quejas. Estaba decidida a hacer algo. Me prometí que pasaría el próximo sábado por la mañana recogiendo la basura”, recuerda Richardson.  

Ella publicó su idea en las redes sociales de Facebook y Nextdoor, invitando casualmente a otros a participar. Unos días después, ella estaba lista con sus botas, guantes y bolsas de basura.

“Me encuentro en la medianera recogiendo maleza, latas de cerveza y botellas de licor… y mientras tanto pienso: ‘debo ser el habla de la ciudad, una vieja loca recogiendo basura en la calle’”, dice ella. “Pero luego, levanto mi cabeza y veo salir de los arbustos a personas que vienen a ayudar”. 

En tres horas, diez voluntarios llenaron 42 bolsas de basura tamaño comercial.

“Mientras más limpiábamos, mejor nos sentíamos. Era un sentimiento eufórico. Todos decían que no se habían sentido tan bien en los últimos 30 años”, recuerda Richardson.

Desde entonces, Richardson ha creado un grupo de aproximadamente 50 voluntarios. Desde enero de 2021, los voluntarios se presentan todos los sábados que pueden para ayudar. A veces, también limpian durante días de la semana no programados.

Richardson abrió una página en Facebook para sus “guerreros contra la basura” y llamó al grupo “Keep Tiger Town Beautiful” (“Mantengamos limpia la ciudad Tiger”). A principios de este año, ella fue nominada para el prestigioso premio del club Kiwanis de Louisiana State University por sus esfuerzos. 

Liderar con el ejemplo 
Al enterarse del proyecto de Richardson, el club Kiwanis de Red Stick (Luisiana) la invitó para que hablara acerca de su programa de limpieza.

“Crie a mis tres hijos sola y nunca fui miembro de ningún grupo”, dice Richardson. “Pero ahora, en mis sesenta, dedico mi vida a prestar voluntariado. Por eso, me uní al club. Los socios participan de las limpiezas que realizamos los sábados. Tuvimos un día de servicio en el que el club votó en forma unánime para que mi proyecto saliera elegido. Muchos Kiwanis participaron y siguen participando”.

“Keep Tiger Town Beautiful” no es una organización sin fines de lucro registrada, ni tampoco les pide a sus voluntarios que aporten dinero o tiempo. Existe porque Richardson inspira a las personas a que mejoren su entorno.

Al visitar a sus hijos en Georgia y Texas, Sue Abshire, voluntaria actual, notó que las ciudades donde viven ellos están mucho más limpias que Baton Rouge.

“Me uní al grupo de Jennifer el sábado después de la boda de mi hijo, y he ido desde entonces. Muchos voluntarios traen a sus hijos, también vienen adolescentes y estudiantes de la universidad de abogacía. Hasta viene un pequeño niño, Lance, quien tuvo su fiesta de cumpleaños con nosotros. Jenn le regaló su propio recogedor de basura y un chaleco fosforescente de su tamaño”, nos cuenta Abshire.

Espíritu generoso 
Hasta abril de 2022, los voluntarios llenaron con basura 3.300 bolsas de tamaño comercial, aproximadamente 75.000 kilos (165.000 libras) de basura. Los residentes de la ciudad donaron todo lo que el grupo necesitaba como forma de agradecimiento. 

“La gente me deja cajas de bolsas de basura en la puerta de mi casa, o me da dinero para que podamos seguir trabajando hasta el próximo fin de semana o el que sigue”, dice Richardson. “Hace poco, pedí botes de basura. Y en un abrir y cerrar de ojos, una empresa farmacéutica dejaba en mi casa unos hermosos y grandes botes azules”.

A fines de 2021, Richardson compartió en las redes sociales que necesitaba un camión para transportar las herramientas y los suministros.

“Al sábado siguiente, aparece un inmenso camión con un remolque cubierto”, recuerda Richardson. “Seth Dawson (presidente y director ejecutivo de Paperless Environments) sale del camión y me dice: ‘Jennifer, intenté sin éxito limpiar esta ciudad. Llamé a todo el mundo y nada. Luego, vi tu página de internet y me enteré de que todos los días estás haciendo algo. Esto es para ti’”.

Dentro del remolque había rastrillos, palas, un tractor nuevo John Deere… y la promesa de Dawson de manejar el remolque los sábados para la limpieza. 

“Comencé a llorar”, recuerda Richardson. “Estas son las mejores personas que conocerás. Son humildes y preciadas. Trabajan a la par de todos nosotros sacando las cosas más asquerosas de los desagües, y aún así, vuelven cada vez”.


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