Filas para donar sangre

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Los kiwanis en Vanuatu recaudan fondos y organizan a los voluntarios para apoyar a una escuela y a un banco de sangre que salva vidas.

Historia y fotos de Kasey Jackson

Es la hora del almuerzo y la energía en la guardería Pikinini es palpable. Los niños corren hacia el pasillo de las aulas para intentar ver a los visitantes que han llegado a la escuela. Algunos de ellos saludan y sonríen tímidamente.

    La escuela Pikinini Playtime Early Childhood Care and Education Centreestá ubicada en Vanuatu en la isla de Efate, situada en el océano Pacífico. Hoy día, los visitantes del club Kiwanis de Port Vila (la capital de Vanuatu) han venido a saludarlos. Muchos alumnos del jardín están entusiasmados en compartir la noticia de que realizarán una excursión al Shark Bay en un par de días.

   Los kiwanis de Port Vila ayudan a la escuela desde hace unos años, colaborando con juegos infantiles para el patio de la escuela y patrocinando a estudiantes mediante el pago de las cuotas escolares. La directora de Pikinini, Carol Batten, dice que toda ayuda es bienvenida, especialmente porque la escuela ha cambiado mucho desde sus comienzos.

   “Originalmente, comenzamos ofreciendo cuidado infantil, y sólo contábamos con seis niños”, relata Batten. “Pero hemos crecido mucho desde el 2012 y hemos agregado un curso cada año. Algunos de los niños y maestras que comenzaron con nosotros el primer día, todavía siguen en la escuela. Hemos crecido juntos”.

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   Ahora contamos con 150 estudiantes en las dos escuelas.

   Anne Willie (izquierda) es una de las estudiantes patrocinadas por los kiwanis de Port Vila. Ella se sienta en su silla de ruedas y ve como sus amigas se dirigen al patio de juegos después de haber terminado el almuerzo. Ella sonríe mientras posa para las fotos junto a sus amigos kiwanis. Hay aproximadamente 35 niños con discapacidades en la escuelita Pakinini, señala Batten.

   “Ana se quemó cuando era niña. Ella estaba acostada con una mantita muy cerca del fuego. Se quemó desde la cintura para abajo. Tiene la forma de los pies y las piernas, pero las mismas quedaron atrofiadas porque sus extremidades inferiores nunca se desarrollaron después de los dos años, cuando ocurrió el accidente”, explica Batten.

   “Durante el primer año y medio, Anna no se movía. No se reía. Se sentaba en la esquina y no hacía nada. Pero desde entonces, ella ha vuelto a vivir. Ahora sonríe y ¡habla tanto que no se la puede parar! Ella sufrió un trauma. Nunca interactuó mucho con otras personas después del accidente por lo que fue un gran shock venir a la escuela de tan pequeñita. Fue una gran cosa. Nunca había vista tantos niños. Todas esas cosas contribuyeron al trauma. Gracias a Dios, las maestras la han querido mucho y cuidado, ella ha progresado muchísimo”.

   Los socios kiwanis visitan con frecuencia el lugar para ver a los niños, ver su progreso y hablar sobre las necesidades de la escuela.

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   “En Vanuatu, se deben pagar cuotas escolares de AU$1.200 para patrocinar a un niño al año. Los kiwanis cubren los costos de Anna (y otro estudiante). Asimismo, ayudaron a construir los juegos infantiles y pagaron por parte de la madera. Los juegos fueron diseñados para que los niños con discapacidades puedan jugar, con subibajas dobles para que una maestra pueda sentarse detrás del niño con discapacidades. Tenemos una pequeña casita y un arenero. Por lo que hay áreas en el patio para los niños discapacitados, explica Batten.

TRABAJO DURO
Mark Stafford (esquina inferior izquierda) es oriundo de Melbourne (Australia) pero ahora vive en Vanuatu, donde ha ocupado diferentes cargos en el club Kiwanis de Port Vila, incluyendo varios años como presidente. Ahora va camino a una escuela cerca de Mele Bay, donde planea reunirse con algunas mujeres para hablar sobre sus proyectos de costura. Mientras maniobra su camión por la calle llena de baches que lleva a la bahía, él nos cuenta un poquito más acerca de lo que Kiwanis ha hecho por la gente de esta zona tropical, en los últimos años. Un proyecto Kiwanis relacionado directamente con el proyecto de costura es bastante práctico y requiere un poco de trabajo pesado. Él explica que los socios kiwanis y demás voluntarios descargan grandes contenedores de envío que llegan de Nueva Zelandia, llenos de varios artículos: escritorios, útiles escolares y máquinas de coser necesarias para este proyecto en particular. (Lea la historia: “Costura en el Pacífico (“Threads Across the Pacific”) en kiwanis.org/2017vanuatu.)

“Realizamos los despachos de los contenedores cuando llegan a aduana. Luego descargamos los contenedores, clasificamos los artículos e identificamos donde distribuiremos los mismos luego de contactarnos con los líderes de la comunidad. Hemos recibido mucha ayuda y muchas personas que nos han agradecido y ayudado. Es un esfuerzo comunitario”, dice Stafford.

Al club se lo conoce también por muchos otros proyectos y eventos de recaudación de fondos como la Carrera de Caballos (Charity Horse Race), un almuerzo de mujeres, techos para escuelas en áreas rurales, instalaciones de saneamiento en las escuelas y distribución de equipo deportivo para los jóvenes y grupos de la comunidad. 

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UNA ISLA LLENA DE AMIGOS
Stafford tiene planes para nuestra visita al Banco de sangre del Hospital Central de Vila (Vila Central Hospital Laboratory Blood Bank). Vinimos aquí para ver personalmente las máquinas de sangre que el club Kiwanis le donó al hospital. Pero Stafford está preparado para donar sangre. Ezra Talo, técnico médico encargado del banco de sangre explica cómo se realiza el procedimiento.

   “Antes de realizar la donación, se entrevista al donante”, explica Talo (a la derecha con el delantal de laboratorio). “Nos aseguramos de colocar correctamente la información y de manera privada. Después de la entrevista, recolectamos una muestra de sangre que es analizada y procesada para asegurarse de que está limpia. Luego sacamos la sangre para donar”.

   El club Kiwanis de Port Vila donó al banco de sangre dos de las máquinas T-RAC (Registro y recolector automático de sangre -Terumo / Terumo Recording & Automatic Blood Collector). El club ha donado varios artículos al banco de sangre: un refrigerador, termómetros, sillas, mesas y gabinetes.

   “Estamos muy agradecidos por las donaciones y la ayuda que nos brindan con el patrocinio (voluntarios del hospital)”, dice Talo. “Pero en lo que más necesitamos ayuda es en mantener el banco de sangre con suficientes donaciones. A veces, los socios kiwanis vienen para donar sangre, lo cual es muy bueno”.

   Pero la máquina T-RAC es el comienzo ahora. Talo explica lo importante que es tener las máquinas en el banco de sangre.

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   “El objetivo del T-RAC es pesar la sangre, mezclarla y registrarla en el registro de entrada”, explica. “La máquina nos dice si la sangre fluye de manera lenta o rápida y podemos modificarla si es necesario. Este dispositivo es muy útil porque nos brinda la cantidad de sangre requerida y es ideal para el donante porque se apaga automáticamente. Aún si el técnico no está aquí, la máquina se apagará sola después de haber pesado la sangre y recolectado 450 ml. Es importante recoger esta cantidad porque cualquier monto mayor o menor a 450ml puede indicar que la sangre tiene demasiados o pocos anticoagulantes. Si tiene demasiados anticoagulantes en el producto final, el paciente que reciba la sangre puede convertirse en hipoglucémico”.

  Talo recalca que Stafford “renovará la sangre que donó en las próximas horas”. Finalizado el tour en el banco de sangre, es hora de finalizar la visita.

   De vuelta en el camión, Stafford nos cuenta que el club Kiwanis de Port Vila recauda más de AU$40.000 para sustentar estos proyectos. La comunidad de voluntarios es muy activa en Vanuatu, y es revitalizante ver cómo tantas personas desean ayudar de alguna manera, y qué amables son todos en la isla.

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   “Me uní a Kiwanis porque me gusta ayudar a la comunidad en la que vivo. Vanuatu es un lugar feliz. Es una gran comunidad. Las personas caminan por la calle y se detienen a darse la mano, a saludarse y sonreírse. Cuando viajo, me gusta caminar por las mañanas y me he dado cuenta de que la mayoría de las veces, nadie hace ningún contacto visual. En Vanuatu, es constante el contacto visual y las sonrisas. Las personas aquí confían en ti. Quieren ser amigos. Pienso que es un hermoso lugar para vivir”, dice Stafford.


 

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